miércoles, abril 14, 2010

ANIVERSARIO DE LA II REPÚBLICA

Proclamación de la República
Discurso del Presidente del Gobierno provisional

Don Niceto Alcalá-Zamora
transmitido por Unión Radio el día 14 de abril de 1931




En nombre de todo el gobierno de la República española, saluda al pueblo una voz, la de su Presidente, rendida por la emoción e impulsada por el entusiasmo ante el espectáculo sin igual de una reacción casi imposible de imitar que esta nación ha dado al mundo resolviendo el problema de su revolución latente y cambio indispensable de su estructuración, en medio de un orden maravilloso y por voluntad y vía perfectamente legales. El Gobierno todo, en nombre del cual hablo, está compenetrado por su amor al país y dispuesto a resolver los ideales nacionales y ofrece que pronto, muy pronto, tan pronto como las circunstancias lo permitan, dictará el modelo de su estructuración política. Pero mientras tanto, el Gobierno realizará un programa de justicia social y de reforma administrativa de supresión de injusticia, depuración de responsabilidades y restablecimiento de la ley. Dará con todo ello la satisfacción que el pueblo anhela... El acto del domingo con ser admirable y perfecto, ha tenido complemento grandioso con el requerimiento que ayer hizo la opinión al régimen monárquico para que desaparezca e la implantación en el día de hoy de la República por un acto de voluntad soberana, de iniciativa del país, sin el menor trastorno, completando aquella empresa de tal manera que el mundo entero sentirá y admirará la conducta de España, ya puesta en otras manos con un orden ejemplar, que ha de completar su eficacia.


Asistid al gobierno con vuestra confianza, vigiladle en sus actos y, si incurrimos en responsabilidad, exigidlas; y con nuestro amor y con nuestra conciencia prometemos llenar todas vuestras aspiraciones. Si esto es así, no os reclamamos vuestro aplauso, sino vuestra confianza, para la satisfacción de la conciencia de todos nosotros. Nuestra autoridad sólo puede existir con vuestro apoyo, seguir unidos sin alborotos en las Calles y respetad el derecho de todos; pero vigilad, pues sois la guardia nacional del Gobierno que acompaña al pueblo. Procurad que en vuestra conducta no haya nunca la menor protesta que sirva de pretexto para una reacción contraria y, si ella surgiere, quede ahogada.


La normalidad en el país es completa, y nos hemos posesionado sin el menor incidente. El primer acto del Gobierno ha sido la concesión de una amplia y generosa amnistía.
Estamos todos seguros de que España goza de un completo amor en todas las regiones, que servirá para hacer una España grande, sin que ningún pueblo se sienta oprimido, y reine entre todos ellos la confraternidad.


Con el corazón en alto os digo que el Gobierno de la República no puede dar a todos la felicidad, porque eso no está en sus manos, pero sí el cumplimiento del deber, el restablecimiento de la ley y la conducta inspirada en el bien de la patria. ¡Viva España y viva la República!





Francesc Macià proclama la República Catalana

Plaça de Sant Jaume, Barcelona · 14 abril de 1931

Catalans :

Interpretant el sentiment i els anhels del poble que ens acaba de donar el seu sufragi, proclamo la República Catalana com Estat integrant de la Federació ibèrica.


D'acord amb el President de la República federal espanyola senyor Nicet Alcalá Zamora, amb el qual hem ratificat els acords presos en el pacte de Sant Sebastià, em faig càrrec provisionalment de les funcions de President del Govern de Catalunya, esperant que el poble espanyol i el català expressaran quina és en aquests moments llur voluntat.


En fer aquesta proclamació, amb el cor obert a totes les esperances, ens conjurem i demanem a tots els ciutadans de Catalunya que es conjurin amb nosaltres per a fer-la prevaler pels mitjans que siguin, encara que calgués arribar al sacrifici de la pròpia vida.


Tot aquell, doncs, que pertorbi l'ordre de la naixent República Catalana, serà considerat com un agent provocador i com un traïdor a la Pàtria.


Esperem que tots sabreu fer-vos dignes de la llibertat que ens hem donat i de la justícia que, amb l'ajut de tots, anem a establir. Ens apoiem sobre coses immortals com són els drets dels homes i dels pobles i, morint i tot si calgués, no podem perdre.


En proclamar la nostra República, fem arribar la nostra veu a tots el pobles d'Espanya i del món, demanant-los que espiritualment estiguin al nostre costat i enfront de la monarquia borbònica que hem abatut, i els oferim aportar-los tot el nostre esforç i tota l'emoció del nostre poble renaixent per afermar la pau internacional.


Per Catalunya, pels altres pobles germans d'Espanya, per la fraternitat de tots els homes i de tots els pobles, Catalans, sapigueu fer-vos dignes de Catalunya.

Barcelona, 14 d'abril de 1931.


El President FRANCESC MACIÀ

miércoles, marzo 11, 2009

PLATÓN Y LA ATLÁNTIDA


1.- PLATÓN

Filósofo griego que vivió aproximadamente entre los años 427 adC y 347 adC. Fue fundador de la Academia, un centro especializado en la actividad filosófica y cultural. El nombre procede del lugar donde se fundó, allí existía un templo dedicado al antiguo héroe llamado Academo.

La obra de platón está escrita en forma de diálogos y se divide en cuatro etapas:

1. Primero diálogos o diálogos socráticos o de juventud.

Destacan las preocupaciones éticas, plenamente influido por Sócrates. Entre ellas destacan: Apología, Ion, Critón, Protágoras, Laques, Trasímaco, Lisis, Cármides y Eutifrón.

2. Época de transición.

Caracterizada por las cuestiones políticas. Aparece un primer esbozo de la Teoría de la reminiscencia y trata sobre la filosofía del lenguaje. Destacan: Gorgias, manón, Eutidemo, hipias Menor, Crátilo, Hipias Mayor y Menéxeno.

3. Época de madurez o diálogos críticos.

Introduce la Teoría de las ideas y desarrolla la de la reminiscencia. Trata de distintos mitos. Destacan: El Banquete, Felón, La República o Politeia y Fedro.


4. Diálogo de vejez o diálogos críticos.

Revisa sus ideas anteriores e introduce temas sobre la naturaleza y la medicina. Destacan: Teeteo, Parménides, Sofista, Político, Filebo, Timeo y Critias, Las Leyes y Epínomis.

Platón murió hacia el año 347 adC, y en sus últimos años se dedicó a impartir sus enseñanzas en la Academia de Atenas.

Las ideas filosóficas de Platón han marcado el rumbo de toda la tradición filosófica antigua y moderna, ya sea para aceptar sus propuestas o discutirlas. Son la culminación del desarrollo clásico del pensamiento antiguo. Su teoría política era extremadamente dura contra la democracia ateniense y glorificó una sociedad clasista, pensando que la posición social de una persona debía de estar siempre acorde con su inteligencia y no depender de la familia, la fuerza o la riqueza. Es sin duda, un pensamiento que podría inspirar a las generaciones futuras al comunismo.

Aunque bien se podría pensar críticamente que ninguna de sus utopías ha llegado a cuajar en siglos posteriores, aunque existe el paradigma que plantea ver en los claustros cristianos una realización del ideal platónico. Mientras que el filosofo da rienda suelta a su ideal imposible en su Academia, esperando de esta forma difundir una influencia ejemplar, a su alrededor se desarrollan los acontecimientos más importantes de la Historia Universal; en pocos años toda Grecia se verá inmersa en una invasión sobre oriente a las órdenes de Alejandro Magno, para iniciar una etapa desligada de la polis. El helenismo y su arte, que Platón no llegó a concebir nunca como parte del progreso, llegará a convertirse en la forma de arte de toda la antigüedad.

2.-CONTEXTO HISTÓRICO

Platón era de familia ilustre, descendiente de Codro, último rey de Atenas, por vía paterna y de Solón, el gran legislador ateniense, por la materna. Fueron parientes suyos Critias, uno de los Treinta Tiranos y Cármides, político conservador ateniense. Dos de sus hermanos, Adimanto y Glaucón aparecen en La República.

Su verdadero nombre era Aristocles; tuvo una educación acorde con el rango familiar y de él se esperaba una brillante carrera política. Formado en las tradiciones del régimen de Pericles fue su encuentro con Sócrates lo que le hizo reconducir su vida hacia la filosofía. Sus experiencias de juventud marcaron su vida, pero lo que más llegó a afectarle fue la condena y muerte de su maestro, Sócrates, en el año 399 adC.

Platón vivió en una Atenas convulsa, donde destaca la muerte de Pericles a causa de la peste y el estallido de la guerra del Peloponeso, la cual acabó con la rendición de Atenas y la consecuente victoria de los espartanos. En este contexto, Platón advirtió que la democracia ateniense carecía de un caudillo verdaderamente responsable y capaz, y que sus dirigentes estaban obstaculizados a cada paso por la necesidad de complacer a la masa popular. Bajo la presión espartana, se estableció en Atenas una comisión de gobierno de Treinta Tiranos que monopolizaron todo el poder; entre ellos se hallaban Critias y Cármides. Pronto se convirtió en un gobierno de terror donde todos los elementos incómodos fueron asesinados. Más de 1500 ciudadanos atenienses encontraron la muerte. La salvación de la ciudad vino de fuera; un grupo de desterrados atenienses se levantó contra los tiranos y el gobiernos de los treinta cayó y en el 403 los demócratas volvieron a la ciudad de Atenas instaurando el gobierno de los Quinientos. Fue esta democracia la que sometió a Sócrates acusándole de impío y de corromper a la juventud. Los atenienses le condenaron a muerte y Platón sintió una profunda decepción ya que consideraba a su maestro como una de la persona más justas y sabia de Atenas. Fue de este modo, como Platón abandonó todo interés por la política. Es en uno de sus últimos documentos, la carta séptima donde muestra su desencanto y amargura al comprobar cómo en las crisis constantes no tenía sentido hacer política en una democracia como la ateniense. Los ideales democráticos se habían deteriorado en una realidad confusa. Todo ellos llevó a Platón a reflexionar sobre la relación entre la justicia, la filosofía y el poder. La decisión de Platón de abstenerse definitivamente de tomar parte en la política de Atenas data, sin duda, del inicuo proceso y de la condena a muerte de su maestro; pero la formulación de sus convicciones sobre que el navío del Estado necesita un piloto firme que lo guíe y que ese piloto debe ser un hombre conocedor de la ruta que ha de seguirse y pronto a actuar conscientemente según su conocimiento es lo más probable que se fuera gestando ya en él durante los años del declinar del poderío ateniense.

Platón no pudo sustraerse a la preocupación de la eficiencia política; creía que solo la filosofía puede dar a conocer lo justo en el Estado y en la vida privada, y, por lo tanto, la humanidad no puede escapar de sus penas hasta tanto los verdaderos filósofos ocupen los cargos decisivos, a no ser que los que ocupan el poder se conviertan en filósofos. Esta esperanza no podía darse en los gobernantes atenienses pero se podía intentar con algún tirano. Y es cuando Platón intenta llevar a cabo sus ideas políticas en Sicilia y en la persona de su tirano Dionisio I y de su hijo Dionisio II. La fama de Platón como maestro y consejero debió de contribuir a emprender sus viajes a Siracusa. Por tres veces ansía poner en práctica sus ideas pero acaba fracasando; con la muerte de Dionisio I, Dión le invitó a encargarse de la educación de su sucesor, Dionisio II. Platón aceptó y persuadió al tirano a que estudiase geometría. Pronto, no obstante, se hicieron sentir los recelos de Dionisio hacia Dión y, tras algunas dificultades, Platón tuvo que volver a Atenas, desde donde continuó instruyendo a Dionisio por carta. En el 361 adC. volvió a Siracusa debido a los incesante requerimientos de su tirano; al parecer, Platón esperaba establecer allí una constitución con vistas a confederar a las ciudades griegas contra la amenaza de Cártago. Pero la oposición se mostró muy fuerte; por lo demás, Platón fue incapaz de reconciliar a Dión y Dionisio II y como consecuencia regresó a Atenas donde continuó sus actividades en la Academia hasta morir. Todo ello constata la evidencia de las dificultades que un filósofo pueda ser consejero de un rey y menos aún de un tirano. De estos fracasos saca su idea de que no es fácil que el rey se haga filósofo ni que un filósofo pueda convertirse en rey. Ni en Atenas ni en Siracusa.

LA ACADEMIA

Platón fundó la Academia en el 388-387 adC. cerca del santuario dedicado al héroe Academo. Se le podría llamar la primera universidad europea, pues en ella se impartía no sólo estudios filosóficos sino que abarcaba gran cantidad de ciencias auxiliares, tales como matemáticas, astronomía y ciencias físicas; los miembros de las escuelas se reunían en el culto común a las Musas.

Platón trataba de formar en la Academia políticos y gobernantes. El programa de estudios culminaba en el de la filosofía, pero incluía las matemáticas y la astronomía. Estaba convencido de que el mejor entrenamiento para la vida publica no consistía en las practicas puramente “sofisticas”, sino más bien en la prosecución de la ciencia por sí misma. El político así formado no sería oportunista a merced de las ocasiones con convicciones fundadas en verdades eternas e inmutables; Platón tan sólo intentaba formar hombres de estado y no demagogos.

OBRAS UTÓPICAS

Pero Platón siempre creyó posible la realización de sus utopías, que desarrolló en tres obras su idea de un Estado perfecto e ideal: La República o Politeia, Las Leyes y Timeo y Criteas.

2.1.-La República o Politeia.

En la República, Platón decía que las sociedades deberían de tener una estructura tripartita de clases, la cual respondía según el apetito, espíritu y razón del alma de cada individuo. Diseña una ciudad bien ordenada con tres clases sociales:

· Filósofos Gobernantes que formaban la razón del alma y eran los apropiados para tomar decisiones para la comunidad.
· Guerreros Guardianes o protectores, valientes, fuertes que llegarían a formar el “espíritu del alma”.
· Trabajadores Productores que correspondían a la parte del “apetito” del alma.

Se pretende poner de manifiesto en esta obra la ausencia de la propiedad privada, y con una comunidad de mujeres y niños en las dos clases superiores, la de los gobernantes y los guardianes, que viven y comen en común, y los niños, sin conocer a sus padres, son educados desde su nacimiento públicamente. En cuanto a la clase productora, labradores y artesanos, se halla excluida de la vida activa. En este modelo hallamos un reflejo de la sociedad espartana y sus rigurosas formas de vida, con la separación de los niños de sus padres para ser educados en la Agogé y una población de ilotas o periecos que podría ser la de productores .

Toda la República o Politeia de Platón con sus castas, sus tareas prescritas y su enemistad contra toda innovación contradice al individualismo y desenfrenado de la antigua Grecia. Según su filosofía, mediante una selección a tiempo y una educación cuidadosa podría formarse una clase superior de gobernantes.


2.2.- Las Leyes

En sus últimos años, Platón trazó la figura de una segunda utopía en su libro Las Leyes. Su ideal más moderado resulta en el fondo tan imposible como el primero, porque está en contra de la naturaleza de los griegos antiguos. Se renuncia esta vez a la comunidad de mujeres y de bienes y se trata de hacer una ciudad agraria con 5.400 lotes que hay que conservar intactos y alejada del mar, cuando es la Talasocracia o gobierno del mar, el gran ideal griego por excelencia. El gobierno aquí no es de una selección de soberanos-filósofos sino de un solo legislador vitalicio, vigilante, censor, inspector de fortunas, gastos y negocios, que ha de tener junto a sí toda una tropa de funcionarios.

2.3.- Timeo y Critias.

El Timeo y Critias en un ejemplo más de sus utopías, la más famosa a lo largo de la historia, y de su gobierno ideal. Se trata de una obra incompleta, escrita en los últimos años de su vida, para exponer un ejemplo “real” de sus ideas. La historia de la ciudad y la isla de Atlántida nos llegó como una historia verdadera, puesto que el mismo Platón utiliza la expresión griega “Alêthinon Logon” que en aquellos tiempo se utilizaba para denominar a “una historia que era verdadera” y como tal es traducida en todas las versiones latinas de dichos diálogos, o sea, “veram historiam”, en franca contraposición al Mithos o cuento fabulado.

Protagonizan estos diálogos dos ancianos que charlan sobre un ciudad, de menor rigor idealista que la respuesta en La República, aunque no menos utópica. Platón continuaba en su afán de imaginar ciudades muy distintas de la democracia ateniense. Creía indispensable construir esa polis ideal, si no en la tierra, al menos como un paradigma o modelo celeste.


3.- TIMEO Y CRITIAS.

3.1 LA ATLÁNTIDA

Hacia el año 350 a.C., Platón escribió en sus diálogos tardíos, Timeo y Critias sobre una la existencia de una gran isla – más grande que Libia y Asia juntas – más allá de las Columnas de Heracles, actual Estrecho de Gibraltar. Esta isla ocupaba gran parte de lo que hoy conocemos como el Océano Atlántico. En los Diálogos Critias, discípulos de Sócrates narra una historia que escuchó a su padre cuando era un niño y que éste a su vez escuchó de Solón, el gran legislador ateniense y uno de los Siete Sabios de Grecia.

El Timeo y Critias narra el viaje que Solón, realizó a Egipto, donde oyó a los sacerdotes de Sais la historia de la isla de Atlántida. Los sacerdotes le explicaron que la historia se remontaba al principio de los tiempos, cuando los dioses reinaban sobre la tierra y se dividieron el mundo para que cada uno de ellos lo gobernase. Poseidón, el dios del mar, recibió la isla que llamó Atlántida, eligió a una mujer mortal, Clito, y comenzó una dinastía de reyes que gobernarían durante siglos. Tuvieron cinco pares de gemelos y a cada uno le dio un reino. Al mayor de ellos, Atlas le dio la ciudad que llevaba su nombre y que tendría poder sobre las otras nueve. Así, explicó, se fundó la ciudad de Atlántida, dentro del continente que lleva su mismo nombre.

La historia, que Critias relata como verdadera, se remonta a nueve mil años antes de la época de Solón para contar como los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes y que al poco tiempo de la victoria ateniense, la isla desapareció en el mar a causa de un terremoto y una gran inundación.

En el Timeo, Critias habla de la Atlántida en el contexto de un debate acerca de la sociedad ideal; cuenta como llegó a enterarse de la historia y cómo fue que Solón la escuchó de los sacerdotes egipcios; refiere la ubicación y la extensión de sus dominios en el Mar Mediterráneo; la heroica victoria de los atenienses y, finalmente, como fue que el país de los atlantes se perdió en el mar. En el Critias, el relato se centra en la historia, geografía, organización y gobierno de la Atlántida, para luego comenzar a narrar cómo fue que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia. El relato se interrumpe aquí quedando la historia sin concluir.

Para la mayoría de los pensadores de la antigüedad se trataba de una narración verídica, de una historia basada en sucesos o acontecimientos reales, aunque el debate generado no fue más allá de sostener o negar la realidad histórica de la Atlántida.

La precisa descripción de los textos y el hecho de que se afirme reiteradamente que se trata de una historia verdadera ha llevado a que se hayan buscado posibles ubicaciones para la isla. A pesar de ello, la mayoría de historiadores de la actualidad opinan que la Atlántida, tal y como la describe Platón, nunca existió.


4.-EL RELATO DE PLATÓN A TRAVÉS DE LA HISTORIA.

La Atlántida ha tenido una repercusión considerable, tanto en la historia como en la literatura. Cuando la cultura clásica volvió a difundirse en Occidente, después de la caída de Constantinopla, en 1453, tanto el relato de Platón como los demás documentos acerca de las islas que habían existido en el Atlántico volvieron a estimular la imaginación del hombre.

4.1 En la antigüedad

Se conservan algunos párrafos de escritores antiguos que aluden a los escritos de Platón sobre la Atlántida, aunque se han perdido muchos otros. Estrabón en el siglo I adC, cita a través de la opinión de Posidonio acerca de que es posible que el relato de Platón no sea ficción. Un siglo más tarde, Plinio el Viejo señala en su Historia Natural que, de dar crédito a Platón habría que asumir que el océano Atlántico se llevó en el pasado extensas tierras. Por su parte Plutarco, en el siglo II nos informa que los nombres de los sacerdotes egipcios que habrían relatado a Solón la historia de la Atlantida son Sonkhis de Sais y Psnophis de Heliópolis. Finalmente, en el siglo V Proclo refiere que Crantor, filósofo de la Academia platónica, viajó a Egipto y pudo ver las estelas en que se hallaba escrito el relato que escuchó Solón.

4.2 Desde el Renacimiento

Durante la Edad Media la historia de la Atlántida no llamó la atención. En el Renacimiento la leyenda fue recuperada por los humanistas, quienes la asumirán unas veces como vestigio de una sabiduría geográfica y otras como símbolo de un provenir utópico. El escritor mexicano Alfonso Reyes afirma que la Atlántida, resucitada por los humanistas, fue clave para el descubrimiento de América. Francisco López de Gomara en su Historia General de las Indias, en 1552, afirma que Colón pudo estar influido por la leyenda atlántica y ve que en voz nauatl “atl”(agua) un indicio de vínculo entre atlantes y aztecas. López de Gomara atribuye especialmente a Colón la hazaña de haber “leído” el Timeo y Critias de Platón, donde obtuvo información acerca de la gran isla y de un territorio sumergido que era mayor que Asia y África. Fernández de Oviedo afirmó incluso que los monarcas espñoles poseían los derechos sobre las nuevas tierras americanas ya que, según él, Hespero, un rey prehistórico español, era hermano de Atlas, gobernante del territorio opuesto a Marruecos, y Hespero también reinaba sobre las Hespérides, “las islas de Occidente”

Fray Bartolomé de las Casas objetó ese derecho de dominio basado en las Hesperides o la Atlántida. Sin embargo, al comentar acerca de Colón dijo:
“…Cristóbal Colón pudo naturalmente creer y esperar que aún cuando aquella gran isla estaba perdida y sumergida, quedarían otras, o por lo menos, quedaría tierra firme, que él podría encontrar si la buscaba…”

Otro de los autores de la época del descubrimiento del Nuevo Mundo, Pedro Sarmiento de Gamboa, escribió en 1552:
“Las Indias de España eran continentes al igual que la isla Atlántica, y en consecuencia, la propia isla Atlántica, que estaba frente a Cádiz y se extendía sobre el mar que atravesamos para venir a las Indias, el mar que todos los cartógrafos llaman Océano Atlántico, ya que la isla Atlántica estaba en él. Y así hoy navegamos sobre lo que antes fue tierra firme”


Durante los siglos XVI y XVII, varias islas (Azores, Canarias, Antillas…) figuraron en los mapas como restos del continente perdido . en 1626, el filosofo inglés Francis Bacon publica La Nueva Atlántida (the New Atlantis), utopía en pro de un mundo basado en los principios de la razón y el progreso científico y técnico. En España, en 1673, el cronista José Pellicer de Ossau identifica la Atlántida con la península Ibérica, asociando a los atlantes con los misteriosos tartesios.


Desde la época del descubrimiento de América hasta hoy, filósofos y escritores nos han ofrecido sus teorías acerca de la Atlántida. Francis Bacon en The New Atlantis (1638) opinaba que la Atlántida de Platón era América. La trama de Shakespeare en Le Tempestad, que tiene lugar en una isla del Atlántico, se atribuye algunas veces al renovado interés en el continente sumergido y en las islas perdidas del océano. Más tarde, en 1665, el padre Kircher, un jesuita y estudioso de esta cuestión, opinó a favor de que la teoría de la Atlantida era una isla del atlantico y nos legó un famoso mapa en el que la hace aparecer en su relación de ubicación con Europa y América.

El propio Voltaire aparece también, ya que existe una dedicatoria al filósofo en un estudio sobre Atlántida del astrónomo Jean Bailly (anterior a la Revolución Francesa) que situaba la isla-continente en el extremo Norte, cuando el Ártico era tropical. AL parece Voltaire compartía la opinión de Baillo, aunque es difícil de probar, debido a su falta de fe en la mayor parte de las instituciones de la época.

La Atlántida estuvo a punto de tener de nuevo cierta influencia en la historia durante el siglo XIX, cuando Lord Gladstone, Primer Ministro británico durante el reinado de la reina Victoria, trató de hacer aprobar una ley por el Parlamento en la que se destinarían fondos para la búsqueda de la Atlántida. El proyecto de ley fue derrotado por miembros del gobierno.

En el siglo XIX aparecieron otras teorías más modernas, dos escuelas importantes: una se basaba en el supuesto de que el continente sumergido era una isla Atlántica, un pueste entre América y Europa, y la otra que había estado situada al norte o el noroeste de África, cuando el Sahara no era todavía un desierto.

No será hasta la segunda mitad del siglo XIX que la historia de la Atlántida adquiere la fascinación que provoca hasta hoy. En 1869, Julio Verne escribe la novela Veinte mil leguas de viaje submarino que en el capítulo IX describe un paseo que los protagonistas dan por los restos de la sumergida Atlántida. Tiempo después, en 1883, Ignatius Donnelly publica Atlántida: El Mundo Antediluviano (Atlantis: The antediluvian World).

4.3 La obra de Ignatius Donnelly

La primera teoría sobre la isla-continente recibió un impulso considerable a raíz de la publicación del libro de ignatius Donnelly, del cual se hicieron cincuenta ediciones y que aún hoy se sigue publicando. Posiblemente, donnelly se vio influido por Bory de Saint-Vicent, autor de un artículo publicado en 1803 enq ue indicaba que las Azores y las Canarias eran restos de la Atlántida, y de un mapa de la isla sumergida que se apoyaba enla información recibida de los autores clásicos.

Donnelly formuló la teoría de que la Atlántida fue la primera civilización mundial, la potencia colonizadora y civilizadora del litoral atlántico, de las costas del mediterráneo, el Cáucaso, América Central y del Sur, el Valle del Mississipi, el Báltico e incluso La India y partes de Asia Central. Fue también el lugar donde se inventó el alfabeto. Su catastrófico hundimiento habría sido un hecho histórico, inmortalizado en las leyendas de las inundaciones, y los mitos y leyendas de la Antigüedad constituirían simplemente una versión oscura y confusa de la verdadera historia atlántica.

Donnelly aprecia varias semejanzas entre la cultura egipcia y mesoamericana y hace converger una serie de antecedentes y observaciones que lo lleva a concluir que hubo una región, desaparecida, que fue el origen de toda civilización humana y cuyo eco habría perdurado en la leyenda de la Atlántida. El libro de Donnelly tuvo gran éxito de público, en una época donde el avance de la ciencia permitía a su hipótesis aparecer verosímil. Tanto fue así, que el gobierno británico organizó una expedición a las islas Azores, lugar donde el escritor situaba la Atlántida.

También intentó una aproximación científica al tema, examinando la viabilidad de la versión de Platón y estudiando los terremotos y hundimiento con caracteres de cataclismo que registra la historia, examinó con detenimiento las leyendas sobre inundaciones existentes en el mundo y su similitud, que para él es una prueba más del hundimiento de la Atlántida.


4.4 La Atlántida después de Donnelly

El éxito de Donnelly motivó a los autores más diversos a plantear sus propias teorías. En 1888, la ocultista Madame Blavatsky publica La Doctrina Secreta, texto basado, supuestamente, en un documento escrito en la Atlántida, EL libro de Dzian. Según Blavatsky, los atlantes habrían sido una raza de humanos anterior a la nuestra, cuya civilización habría alcanzado un notable desarrollo científico y espiritual. En 1938, Heinrich Himmler organiza, en el contexto del misticismo nacionalsocialista, una serie de expediciones a distintos lugares del mundo en busca de los antepasados atlantes de la raza aria. En 1940, el médium norteamericano Edgar Cayce predice que en 1968 la Atlántida volverá a la superficie frente a las costas de Florida.

Al margen de lo esotérico, el impulso generado por la obra de Donnelly, motivará a numerosos historiadores y arqueólogos durante el siglo XX, que desarrollaran teorías para ubicar la Atlántida en los más dispares lugares, asociando a los atlantes con diferentes culturas de la antigüedad. Así en 1913, el británico K.T. Frost sugiere que el imperio cretense, conocido de los egipcios y opresor de la Grecia antigua, habría sido el antecedente de la leyenda de la Atlántida. Por su parte, en 1922, el arqueólogo alemán Adolf Schulten retoma y populariza la idea de que Tartessos fue la Atlántida. Tesis que cuenta con varios seguidores hasta el día de hoy. Otra hipótesis sitúa la Atlántida en la isla de Malta, en el mar de Azov, en Sudamérica, en el Próximo Oriente, en el Norte de África, en Irlanda, en Indonesia y en la Antártida.

Sin embargo será la teoría de Frost la que llegará a convertirse en la más aceptada y difundida. En 1938 el arqueólogo griego Spyridon Marinatos plantea que el fin de la civilización cretense, a causa del volcán de Santorini podría ser el fondo histórico de la leyenda. La idea será trabajada por el sismólogo Angelos Galanopoulos, quien en 1960 publicará un artículo en donde relaciona la tesis cretense con los textos de Platón. Si bien el propio Marinatos sostuvo siempre que se trataba de una simple especulación, la tesis de la Atlántida cretense ha tenido amplia aceptación y captado muchos seguidores, entre los que contaba el oceanógrafo francés Jacques Cousteau.

4.5 Hipótesis sobre la Atlántida

La mayoría de las conjeturas que postulaban la existencia de la Atlántida como el continente perdido fueron invalidadas por la comprobación del fenómeno de la deriva continental durante los años 1950. Por ello, algunas hipótesis modernas proponen que algunos de los elementos de la historia de platón se derivan de mitos anteriores o se refieren a lugares conocidos. En Julio de 2005 se celebró en la isla de Melos el primer congreso de las hipótesis sobre la Atlántida, donde la mayoría de los participantes manifestaron su convicción sobre la base histórico-geográfica de la historia de la Atlántida reflejada en los diálogos de Platón. Se convocó un segundo encuentro para el 2007.

Actualmente existe un movimiento, sobre todo a través de Internet que lidera un investigador cubano, llamado Georges Diaz-Montexanos, que intenta probar que la Atlántida no es otra sino la Península Ibérica. Junto a un grupo de investigadores españoles dice haber descubierto evidencias arqueológicas debajo del mar, cerca de las costas de Gibraltar, que podrían pertenecer a la civilización Atlántica descrita por Platón.


5.-TESIS CRETENSE

Las excavaciones realizadas por Sir Arthur Evans en la isla de Creta a finales del siglo XIX, puso al descubierto algo más que unas simples ruinas de un palacio minoico. A causa de ellas se hizo necesario replantear la historia del Mediterráneo antes del periodo clásico.

Se ha establecido que durante el reinado de la XVIII dinastía en Egipto, cuando Tebas estaba en la sima de su gloria, Creta era el centro de un gran imperio cuyo comercio e influencia se extendía del norte de Adriático a Tell el-Amarna y de Sicilia a Siria. Todo el comercio marítimo entre Europa, Asia y África estaba en manos cretnses, y las leyendas de Teseo parecen mostrar que los minoicos dominaban las islas griegas y las costas del Ática. Esta civilización era muy antigua y firmemente establecida. Se distinguen tres grandes periodos entre le Neolítico y el saqueo final de Knossos. Durante estos periodos existió una estrecha y constante comunicación entre Creta y Egipto, desarrollándose un intercambio de influencias e ideas.

La civilización minoica era esencialmente mediterránea, y para la época sorprendentemente moderna. Cuando el poder minoico estaba en su esplendor, podían parecer poderosos a ojos de las demás naciones, y su prestigio podía haberse visto incrementado por el misterio de las tierras sobre las que gobernaba y por su dominio sobre ese elemento que el mundo antiguo siempre vio con temor reverencial. Extrañas historias, además, de vastos palacios, de deportes y danzas, y sobre todo, de juegos de toros debían llegar a todos lados. El reino minoico era, por lo tanto, una gran y antigua potencia unida por el mismo mar que la separaba de las demás naciones, de manera que podía ser un continente separado de los demás.

Pero de repente, una terrible destrucción hizo desaparece el poder cretense. Confiados en su supremacía en el mar, no habían tenido en cuenta el fortificar sus ciudades y puede ser este descuido el que trajo su decadencia. Alguna conmoción rompió su poder marítimo cuando aún estaba lleno de vigor, creciendo y desarrollándose, una incursión saqueó la ciudad y asolo la isla y después de esto la civilización minoica se desvaneció. La influencia minoica pereció como fuerza política y comercial, por lo tanto Knossos y sus ciudades fueron destruidas cuando parecían más fuertes y más seguras, como si todo el reino de hubiese hundido en el mar.

En muchos casos, la descripción de la Atlántida que se hace en el Timeo y Critias tiene rasgos completamente minoicos. Dice Platón:

“… la isla era el camino hacia otras islas, y desde esas islas se podía pasar al continente opuesto que rodeaba el océano[…] En dicha isla había surgido una confederación de reyes grande y maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como partes de la tierra firme…”

Este párrafo describe la situación política y geográfica de Knossos. Después se puede leer en el Critias que la isla era muy elevada y escarpada en la orilla, como lo es en general toda la isla de Creta, pero que la región que rodeaba la ciudad era una meseta abrigada por el norte. Coincide con el lugar de Knossos, que está en una colina baj que se alza en una llanura. Además, las fronteras del imperio de la Atlántida eran muy parecidas a las adjudicadas a la influencia minoica. Se dice que Atlántida gobernó el norte de África hasta Egipto y Europa hasta el Mar Tirreno.

Una dificultad obvia a la hora de identificar Creta con l Atlántida es que Creta queda dentro las Columnas de Heracles, mientras que la Atlántida se afirma expresamente que estaba fuera de ellas. Si tomamos el mismo punto de vista geográfico que los sacerdotes de Sais, quienes contaron su historia a Solón, la confusión podría haber surgido de forma natural. La traducción del relato del egipcio al griego pudo provocar el error. En la época de Solón, el exotismo debía ser buscado muy al oeste, fuera del océanos y más allá de las Columnas de Heracles. Existía una frase egipcia que decía “Más allá de los Cuatro Pilares del Mundo”, que sería Creta según los cálculos egipcios iniciales, puesto que al principio los cuatro Pilares se identificaban con montañas reales.

A grandes rasgos, la historia y la geografía de la Creta minoica se correspondería con lo que Paltón nos dice de la Atlántida. El gran puerto con sus buques y mercancías llegando desde todas partes, los baños, el estadio y el sacrificio de un toro son marcadamente minoicos. El hecho de la caza del toro “en el templo de Poseidón sin armas, sino con palos y lazos” es una descripción de la plaza de toros de Knossos y la práctica de la Taurokathapsia, representada también en el vaso de Vafio.

Parece que Solón realmente escuchó un relato en Sais, que lo llenó de asombro y que no era más que el recuerdo egipcio de los minoicos. Aunque ni solón ni el sacerdote supieron identificar a la pequeña isla que parecía tan grande a sus antepasados.

“…¡Ay!, Solón, Solón, ¡Los griegos seréis siempre niños!, ¡no existe el griego viejo![…] tenéis alma de jóvenes, sin creencias antiguas transmitidas por una larga tradición y carecéis de conocimientos encanecidos por el tiempo. Esto se debe a que tuvieron y tendrán lugar muchas destrucciones de hombres, las más grandes por fuego y agua, pero también otras menores provocadas por otras innumerables causas.[…]Contrariamente, siempre que vosotros, o los demás, os acabáis de proveer de escritura y de todo lo que necesita una ciudad, después de un periodo habitual de años, os vuelve a caer, como un enfermedad, un torrente celestial que deja solo a los iletrados e incultos, de modo que nacéis de nuevo, como niños, desde el principio, sin saber nada de vuestra ciudad ni de los que ha sucedido entre vosotros durante las épocas antiguas…”

6.- LA ATLÁNTIDA EN EL ARTE Y LA CULTURA POPULAR

6.1 En la literatura

· Veinte mil leguas de viaje submarino, Julio Verne, 1869
· La Atlantida (L’Atlantida) de Jacinto Verdaguer, 1877
· La Atlantida (L’Atlantide), de Pierre Benoît, 1919
· La Rebelión de Atlas (Atlas Shrugged) de Ann Rand, 1957
· Taliesin, de Stephen R. Lawhead, 1987
· Corazones en la Atlántida (Hearts in Atlantis) de Stephen King, 1999
· El resurgir de la Atlántida (Rasin Atlantis), de thomas Greanias, 2005
· Ladrones de Atlántida, de José Ángel Muriel, 2005
· Atlantis, de David Gibbins, 2006
· El Librero de la Atlántida, de Manuel Pimentel, 2006
· Atalantë, en los relatos de J.R.R. Tolkien sobre la Tierra media.

6.2 En la música

· Manuel de Falla puso música al poema de Jacinto Verdaguer, en una obra para solista, coro y orquesta. La partitura, tras 20 años de trabajo, quedó truncada por la muerte de su autor en 1946. Su discípulo Ernest Halffter la completó, estrenándola en 1976.

6.3 En el cine

· El Continente Perdido (Atlantis, the Lost Continent) , de George Pal, 1961
· La Ciudad de Oro del Capitán Nemo (Captain Nemo and the Underwater City), deJames Hill, 1969
· Los conquistadores de Atlantis (Warlords of Atlantis), de Kevin Connor, 1978
· Los Depredadores del Abismo (Predatori di Atlantide), de Ruggero Deodato, 1983
· Atlantis: El Imperio Perdido (Atlantis: The Lost empire) de Gary Trousdale y Kira Wise, 2001

6.4 En el comic

· Namor, el principe submarino, personaje de Marvel.
· Aquaman, de DC Comics
· Arion, Lord of Atlantis
· El mal trago de Obelix, de la serie de comics de Asterix y Obelix

6.5 En la televisión

· Stargate, serie de ficción.
· Saint Seiya.

6.6 En videojuegos

· Age of Mythology de Emsemble Studios.
· Indiana jones an the Fate of Atlantis
· Tomb Raider
· Mario Kart
· Atlantis: the lost tales, aventura gráfica en 3D de lose studios CRYO
· Poseidon de Sierra Entertainment
· Golden Sun,Golden Sun Teh Lost Age del game boy advance.




No hay duda de que el continente perdido ha hecho correr ríos de tinta y que su autor ha pasado a la posteridad por ello. Hoy en día, Platón sería un filósofo temático; saldría en todas las televisiones relatándonos sus teorías como verdaderas. Como no es un hecho posible, en lugar de eso, todos los medios de comunicación, prensa, radio, televisión, cine, libros… han dado su propia teoría sobre la existencia de la Atlántida.

Es sumamente curioso que una persona que vivía en pleno siglo IV adC. desarrollara una hipótesis tan descabellada para afianzar sus enseñanzas en la Academia e idealizar un Estado perfecto que veía hacerse añicos a su alrededor. Es de suponer que Platón tuvo sus defensores y detractores en aquella época, muchos más de los que nos han llegado hasta nuestros días, y que su oposición a la democracia no debió canjearle muy buenas amistades. Sus viajes a Siracusa, serían una buena excusa para alejarse de toda la decadencia de Atenas. Allí constata la evidencia de las dificultades que un filósofo pueda ser consejero de un rey y menos aún de un tirano. De estos fracasos saca su idea de que no es fácil que un rey se haga filósofo ni que un filósofo pueda convertirse en rey. Ni en Atenas ni en Siracusa.

Pero igual de decepcionante sería descubrir que los gobernantes de aquel tiempo no estaban dispuestos a hacer el sacrificio que él les sugería, hacer prevalecer la Verdad y la Justicia, dentro de una ética, que había heredado de un Sócrates sumamente idealizado. Desde su Academia, tampoco consiguió crear el perfecto tirano-filósofo, puesto que la historia no nos ha dejado muestra de ello. Platón empleó su relato para poner en práctica sus ideas acerca de una sociedad perfecta que buscaba con ansia la felicidad común. Es esta la recreación de mundos utópicos y fabulosos que guardan su propio misterio en su lejanía en el tiempo y el espacio.

Tampoco podría suponer que la discusión sobre su Estado ideal pudiese llegar tan lejos como lo ha hecho. A lo largo de la historia se ha perseguido ese ideal, quizás más por la búsqueda del oro del que tanto hablaba el Timeo y Critias que por la garantía de encontrar un paraíso terrenal, donde la abundancia, las maravillas obras palaciegas y la técnica aplicada a las tareas cotidianas eran la consecuencia de una dinastía real, que había ido mejorando, a cada nuevo rey, lo que el anterior dejó. Pero, hay que reconocer que solo los historiadores y científicos han dudado de la existencia de un continente sumergido, por lo demás, exploradores, literatos, poetas, compositores lo han ensalzado a ojos del pueblo llano.

De todas maneras sus teorías sobre la tiranía y la filosofía no dejan de tener una cierta lógica, desde el punto de vista que Platón tenía en aquel momento y desde el contexto histórico que le tocó vivir. Se trataba de una época de guerras, donde cualquier victoria dependería de una rápida actuación. La democracia, tal y como la entendemos nosotros, no tiene nada que ver con la democracia de la que disfrutaban los atenienses. En ella no participaban los extranjeros, ni las mujeres, ni los esclavos por supuesto. Tan solo un pequeña parte de la población tenía en sus manos el poder de legislar y ese poder, en muchas ocasiones era discutido hasta la saciedad hasta el momento de tomar una decisión que conviniera a todas las partes. Platón, proponía con sus teorías, el gobierno de un solo hombre, un filósofo que distinguiera entre los valores reales y fuese capaz de tomar una determinación rápida y justa en los momentos de mayor peligro para el Estado. Esa persona, debía de ser la más honrada, incapaz de sacar provecho para sí mismo y hacer lo posible por contentar a la mayor parte de los ciudadanos. Una persona justa, cual Sócrates lo era.

No hay que dejar de lado, la idea de que Platón pretendiese enfrentar a una utópica Atlántida contra Atenas, una nación ideal contra otra que estaba corrupta y que asesinaba a todo aquel que no le convenía. Posiblemente, toda la historia fuese una alegoría de la muerte de Pericles y todo lo que ello trajo después. La decadencia, la ira de los dioses y la destrucción son los efectos a la causa de la corrupción ateniense. Destruir para volver a nacer. Cosa que no se ha entendido de esta manera.

Aunque hay que tener los pies en el suelo y pensar que la tesis de una Atlántida minoica cobra fuerza a medida que vamos leyendo los Diálogos de Timeo y Critias. Todo lo que relatan parece tener algo que ver con el reino de Minos, la talasocracia atlántica-minoica, los grandes palacios, la caza y sacrificio del toro, Poseidón, como dios supremos de los atlantes-minoicos, todo lo demás que parece no encajar, se podría dejar a la imaginación de un Platón en busca de un mundo ideal, un Estado Perfecto donde los dioses colman a los hombres sabios de todas las riquezas terrenales y en cuanto esos hombres se dejan corromper, es cuando toman la determinación de eliminarlos, como escarmiento a la negación de la Justicia por encima de cualquier otra cosa. Para el filósofo, son los hombres los que atraen su propia desgracia. Como ya cantaban los versos de Homero en la Iliada:

“ Oh dioses!, ¡de que modo culpan los mortales a los numenes!...dicen que las cosas malas les vienen de nosotros y son ellos quienes se atraen con sus locuras, infortunios no decretadas por el destino...”


BIBLIOGRAFIA
BENGTSON, Hermann
Historia de Grecia. RBA Coleccionables. Barcelona, 2006
BERLITZ, Charles
El misterio de la Atlántida. Editorial Pomaire. Barcelona, 1978
GRIMAL, Pierre
Diccionario de Mitología Griega y Romana, Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona, 2006
HOMERO
La Iliada. Editorial Juventud. Barcelona, 1971
MAGGI, Stefano-TROSO, Cristina.
Los tesoros de Grecia. Madrid,LIBSA, 2006
PLATÓN
Diálogos, Timeo y Critias. Editorial Gredos. Madrid, 1992
VIDAL-NAQUET, Pierre
La Atlántida, pequeña historia de un mito platónico. Ediciones Akal, Madrid, 2006


Otros sistemas gráficos y telemáticos:
Atlántida, el continente perdido. Historia National Geographic número 14, paginas 48-57 Texto de Oscar Martínez
http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Platon/TeoriadelaReminiscencia.htm
http://wesley.nnu.edu/espanol/apostoles/apostoles04.a.m.
Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Atl%C3%A1ntida_%28continente%29
http://es.wikipedia.org/wiki/Cnosos
http://es.wikipedia.org/wiki/Deriva_continental







ROSARIO BOLÍVAR JIMÉNEZ

HISTORIA ANTIGUA - PRIMER CURSO DE HUMANIDADES

UNIVERSIDAD AUTÒNOMA DE BARCELONA


miércoles, diciembre 10, 2008

APODOS REALES, HISTORIA Y LEYENDA DE LOS MOTES REGIOS AUTOR: JAVIER LERALTA

APODOS REALES, HISTORIA Y LEYENDA DE LOS MOTES REGIOS
AUTOR: JAVIER LERALTA
EDITORIAL: SILEX
2008
01 ed.
Colección: SERIE HISTORIA
ISBN: 978-84-7737-211-0
EAN: 978847737211



COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Apodos Reales es un libro que cuenta la historia de España a través de
los motes de sus reyes, profundizando en la explicación del
sobrenombre, sentencia breve muy común en España. Desde la invasión
árabe (711) hasta la Guerra de la Independencia (1808-1814) gobernaron
los diferentes reinos peninsulares cerca de ciento cincuenta
soberanos entre reyes y reinas, condes, califas y emires. Muchos de
ellos, más de ochenta, fueron bautizados con un apodo -sobre todo en
la Edad Media- que hacían referencia, en algunos casos, a su forma de
gobernar (el Cruel, el de las Mercedes, el Malo, el Bravo, el
Justiciero, el Batallador, el Conquistador); en otros a algún aspecto
físico o psíquico (el Velloso, el Gordo, el Fuerte, el Doliente, el
Hermoso, el Impotente, el Hechizado, la Loca, el Temblón, el Gotoso) o
bien destacaron virtudes (el Santo, el Sabio, el Noble, el Casto, el
Humano, el Católico, el Magnánimo, el Liberal) o alguna circunstancia
peculiar o anecdótica de sus vidas (el Emplazado, el Ceremonioso, el
de Antequera, el Cazador, el Mejor Alcalde, Pepe Botella, el Deseado).
Una vez comprobadas sus biografías se han seleccionado las vidas de
veinticinco reyes y reinas principales por su interés y curiosidad y
las de otros veinte monarcas secundarios por su importancia en la
historia o lo llamativo de sus apodos. Cada biografía se completa con
un apartado de citas viajeras porque creemos que la historia y el
viaje son una parte importante de nuestras vidas que debemos
compartir. Por eso invitamos al lector a conocer aquellos lugares
(territorios, monasterios, castillos, templos, palacios, panteones,
villas) que mantienen vivo el recuerdo de los personajes tratados en
el libro.

Feliz viaje al pasado.



https://www.laislalibros.com/libros/APODOS-REALES/LY202000065/978-84-7737-211-0

lunes, octubre 20, 2008

SOBRE LA MEMORIA HISTORICA


El escritor, político y orador romano Marco Tulio Cicerón escribió:”No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”. Es el recuerdo de la historia la que nos hace ser lo que somos hoy en día, la historia pasada nos dice como es nuestro presente y nos da la formación adecuada para construir nuestro futuro. La memoria oral de nuestros abuelos, personas anónimas en la mayoría de los casos, debe quedar y permanecer, ser escrita por nosotros para aquellos que vivan cuando ya no estén; para que sepamos qué puede ocurrir si nos olvidamos que ellos formaron parte sin quererlo de una historia tremendamente cruel. Los pocos que quedan guardan en su memoria nombres, lugares, donde se forjó el episodio más vergonzante de este país en el siglo pasado. Entrados ya en el siglo XXI es nuestro deber sacar a la luz lo que se tapó de manera indiscriminada en nombre de una reconciliación nacional, de una transición hecha deprisa y corriendo para que quedasen en el olvido más miserable los hechos transcurridos entre 1936 y 1975. Para ello se ha constituido una Ley para la Memoria Histórica, que, aunque incompleta y discutible, deja constancia de que en este país hubo una guerra, un golpe de estado contra un gobierno elegido democráticamente, hubo vencedores y vencidos, hubo un exilio atroz, hubo una persecución política que llevó a miles de personas a las cárceles o a la muerte, hubo un enfrentamiento entre las dos Españas, una de ellas con la ilusión de llevar a cabo un proyecto político republicano y libertario, la otra con la idea de detentar un poder unipersonal, tiránico y despótico. Fue ésta la vencedora, la que sumió a todo el país en un estado de pobreza y miedo. Muchos de vosotros sólo conocéis esa España por algún libro de texto o por alguna lección de historia aprendida para aprobar un examen. Es por eso que deseo mostraros lo que fue en realidad, lo que significó para el mundo y millones de personas una guerra en la que por primera vez se bombardeó a la población civil, que fue el campo de pruebas de la aviación fascista que después arrasaría Europa, el exilio de miles de personas que en su mayoría nunca volvieron a ver a sus familiares, una dictadura de 40 años y una transición mal hecha y con la intención única de olvidar.



HECHOS


En julio de 1936, el general Francisco Franco se pronunció en un alzamiento contra el gobierno elegido democráticamente de la República española. El golpe de estado fue apoyado en seguida por Navarra, Castilla La Vieja (que hoy en día comprende las comunidades autónomas de Cantabria, La Rioja o Castilla-León) y Galicia. Acababa de comenzar uno de los episodios más sangrientos de la península ibérica. En tres años se desarrolló una guerra civil, en la que cabe destacar la superioridad humana y armamentística de los conjurados y la poca preparación y disciplina de los republicanos. Rápidamente, uno y otro bando buscaron el apoyo de algunos gobiernos europeos, Roma y Berlín se decantaron por los rebeldes, mientras que París dio en un primer momento su ayuda al gobierno republicano. Entre julio y finales del año 36, los generales rebeldes consiguieron dominar Galicia, Castilla la Vieja, Navarra, Extremadura, así como la parte occidental de Aragón y Andalucía. En el otro bando, los sindicatos UGT y CNT, unidades leales, la policía y los voluntarios extranjeros crearon milicias sin una mínima unidad de mando ni disciplina para enfrentarse a los militares sublevados. Se podía casi afirmar que la guerra estaba perdida para ellos, por mucho que la gran parte de la población secundara a los republicanos y tuvieran en su poder los recursos industriales el país.

Pero todo estaba en contra del gobierno republicano. En agosto de 1936, Francia, presionada por el gobierno de la Gran Bretaña, cerró sus fronteras ante el temor que la confrontación civil se extendiera a través de Europa. El resultado de esta decisión fue la creación del Comité de No Intervención en el cual Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Portugal y la URSS se comprometieron a no enviar ningún material bélico a España, aunque sin establecer ningún mecanismo de control. Italia y Alemania incrementaron sus envíos de armas, mientras que la URSS abastecía a la república. Entre 1937 y 1938 los sublevados con la ayuda de las potencias fascistas alemana e italiana conquistaron el norte de España y llegaron hasta el mediterráneo. En 1938, la batalla del Ebro marcó el principio del fin de la resistencia republicana. Aunque fue una guerra de desgaste para ambos frentes, la situación internacional en la que eran los actores principales Hitler y Mussolini, otorgaron a Franco el material necesario para terminar con la resistencia republicana y hacerse con el poco territorio que todavía conservaba.

En enero de 1939, los nacionales ocuparon Cataluña y hostigaron desde el aire a una masa de medio millón de personas que intentaban huir hasta Francia. El general Franco instauró en España un régimen totalitario basado en el partido único.

El régimen del general Franco acabó el día de su muerte, el 20 de noviembre de 1975. Con él acabó una etapa y en el estado español se pactó una democracia parlamentaria, en la figura de Juan Carlos I, como jefe del estado. La transición se llevó a cabo, no sin fuertes presiones por parte del gobierno que había acompañado al dictador, y se tuvo que renunciar a la memoria de la guerra civil. Se hizo un pacto de silencio al respecto, y no ha sido hasta después de 30 años de la muerte de Franco cuando se promovió un proyecto de ley para sacar a la luz los hechos oscuros del franquismo.

El 28 de octubre de 2007, el Congreso de los Diputados aprobó la Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura, comúnmente conocida como "Ley para la Memoria Histórica". El día 10 de diciembre, fue aprobada en el Senado.

REPRESIÓN FRANQUISTA

El ejército golpista, encabezado por el General Francisco Franco, comenzó desde 1936 una durísima represión sobre todos aquellos que de alguna manera apoyaban la República, que imponía el acatamiento por parte de todos los españoles. La bandera nacional era el estandarte de los vencedores, a la que había que saludar con el brazo en alto y gritando “Por el imperio hacia Dios. España, una, grande y libre”. Pero todo este triunfalismo ocultaba desapariciones de gente y ejecuciones al amparo de la noche tras la tapia de los cementerios o en cunetas. Mucha gente vivía con el miedo al “paseo”, es decir, a que los fascistas vinieran de noche a buscar a un miembro de la familia y lo hicieran subir a un camión para llevárselo, sin duda alguna para matarle de un tiro. De entre todos los asesinados de esta manera, cabe destacar al poeta andaluz, Federico García Lorca, quien apoyaba claramente al régimen republicano y además no ocultaba su homosexualidad. Dos razones muy poderosas para los fascistas para eliminarlo. Fueron asesinadas personas que destacaron por su compromiso político, pero también otras que no tenían ninguna opción ideológica definida. Había que exterminar al enemigo, a sus descendientes y a todo lo que se relacionaba con él. Como ejemplo clave podríamos hablar de la matanza de la plaza de toros de Badajoz, entre 4000 y 9000 personas fueron asesinadas sin juicio alguno y la desaparcición de los archivos nos impide cuantificar el número exacto. El general Yagüe, responsable de la matanza, se justificó ante un corresponsal americano diciendo que los mató porque no podía avanzar con su ejército y los “rojos” y también que no podía dejarlos en libertad porque no podía permitir que Badajoz fuese de nuevo un ciudad roja. El eco que la prensa internacional creó sobre este episodio hizo que el ejército de Franco se viese obligado a disimular sus matanzas. Se inició así otra fase que se denominó “terror legal”.

La jerarquía eclesiástica española convirtió la sublevación en una nueva Cruzada, en julio de 1937 casi todos los obispos firmaron una carta pastoral legitimando las represalias y exalzando la nobleza de ideales del bando franquista. El papa Pío XII, el mismo que no osó denunciar la persecución nazi contra los judíos, redactó en 1939 una pastoral elogiando a Franco por “conducir a España por el seguro camino de su tradicional y católica grandeza”.

Acabada la guerra y al amparo de la legislación represiva los detenidos políticos eran condenados en juicios militares sumarísimos, sin garantías jurídicas. Fueron frecuentes los juicios de más de 15 personas en una sola hora, imputados de rebelión militar. Las sentencias solían ser de cuatro grados diferentes:

· 6 años y un día por auxilio a la rebelión,
· 12 años y un día por incitación a la rebelión,
· 20 años y un día por apoyo a la rebelión
· Pena de muerte por rebelión.

Una paradoja, puesto que eran condenados precisamente por el delito que habían cometido los golpistas, que eran los que se habían rebelado contra un gobierno democrático.

La vida en los centros de detención era muy dura, se cree que la población penal durante el periodo del final de la guerra hasta 1950 fue de 300.000 reclusos y las ejecuciones pudieron llegar a unas 100.000.

La España de la posguerra sufrió privaciones de todo tipo bajo un gobierno dictatorial apoyado por la Iglesia Católica. Había grandes dificultades económicas, agravadas por el estallido de la guerra en Europa, y a esto se sumó una represión controlado e indiscriminada en la que los vencedores querían eliminar cualquier afán de resistencia de los derrotados. Al final de la guerra civil, el país estaba destruido, grandes territorio asolados y enormes pérdidas en la industria debido a los cientos de miles de hombres movilizados. Fue necesario recurrir a una estricta economía de guerra que ponía en manos de la administración la distribución de los escasos alimentos. Cientos de miles de personas pasaban hambre, mientras otros tantos purgaban largas condenas en la cárcel y otros muchos no tenían trabajo debido a las depuraciones. Los excombatientes franquistas y los miembros del único partido gozaban de privilegios conforme ascendían en la escala social. Apareció la corrupción, y el mercado negro de alimentos y medicamentos permitía a los especuladores amasar grandes fortunas traficando clandestinamente con productos a un precio más que excesivo.

Por otro lado, la iglesia tuvo su recompensa por apoyar a los golpistas, es por esto que el nuevo estado surgido del alzamiento se definió como confesional y puso en marcha una serie de medidas conforme a la doctrina de la Iglesia Católica. El clero se adjudicó el papel de la ordenación de la moral y de las buenas costumbres al tiempo que ponía al lado de los valores políticos de la dictadura su enorme influencia espiritual. Fue el mayor instrumento de control social experimentando un fuerte auge en la posguerra. El sistema educativo volvió a ser plenamente confesional a la vez que se hacía una durísima purga en todos los niveles de la enseñanza. También las relaciones familiares fueron sometidas a la más estricta ortodoxia, se abolió el divorcio, se obligó al matrimonio religioso, al estímulo de la natalidad y todo tipo de medidas de presión para garantizar la transmisión de la moral católica en todos los ámbitos.
Los vencedores establecieron un férreo control de la cultura. La censura estaba en manos de sacerdotes y militares, muchos intelectuales y artistas que habían mostrado su apoyo a la república desarrollaron su obra en el extranjero. La prensa estaba obligada a seguir las directrices de la autarquía, publicando u omitiendo noticias y comentarios según marcaba el gobierno. Muchos periódicos fueron cerrados y otros nacionalizados; una sola agencia de noticias, estatal, operaba en todo el territorio nacional a través de las salas cinematográficas, el NODO, donde se ensalzaban las cualidades del nuevo régimen

EXILIO

La consecuencia más visible del fin de la guerra fue el exilio de cientos de miles de personas, que se vieron despojados de todo lo que dejaron atrás y arrojados contra una Europa que estaba a punto de entrar en la II Guerra Mundial. Los caminos que conducían a Francia, se llenaron de personas en una larga peregrinación, fustigada por la aviación franquista. Muchos cayeron en el camino, que se sembró de más cadáveres. El principal receptor de la gran masa de refugiados fue la República francesa, que se vio desbordada. A las puertas de la guerra, el estado francés no podía hacerse cargo de aquellas personas, por lo que creó unos sesenta campos de concentración para recluir a los exiliados. Cuando el gobierno francés autorizó el paso de los exiliados por el puente de Le Perthus, pasaron en un primer momento mujeres, niños y ancianos, para después dejar entrar a los excombatientes republicanos que debían entregar sus armas al cruzar la frontera. Muchos de ellos se verían implicados después en la lucha antifascista incorporándose con las tropas aliadas. Y muchos de ellos acabaron en campos de concentración nazis, desaparecidos entre los miles de personas que el nazismo se llevó por delante.

En Francia se crearon verdaderos campos de concentración en las playas de Argeles, Saint Cyprien o Les Barcares, donde separaban a mujeres y niños de los hombres y les dejaban allí, en un primer momento sin comida ni agua potable, ni siquiera un techo para cobijarse del frío invierno. Alambradas a todo alrededor impedían que pudiesen huir, y la custodia estaba al cargo de gendarmes franceses y oficiales senegaleses. Allí no recibieron ni siquiera atención médica, salvo los más graves y la falta de agua potable empezó a diezmar a los exiliados, las mujeres embarazadas debían tener a sus hijos en la arena, y en ocasiones, tal y como explica el libro, La Maternidad de Elna de Assumpta Montallà, los recién nacidos morían por la falta de alimento y eran enterrados bajo la arena de la playa, junto a otra muchas personas que acabaron allí sus días. Estaban en la playa, expuestos a la interperie, los campos de refugiados franceses eran verdaderos infiernos, incluso hubo gente que se suicidó metiéndose en el mar.

Muchos exiliados pudieron escapar hasta México o la URRS, otros volvieron a España, bajo el riesgo de acabar ante un pelotón de fusilamiento, algunos tardaron 20, 30 o 40 años en volver, y algunos nunca volvieron. Una parte de la resistencia del sur de Francia estuvo compuesta por refugiados españoles y dirigeron una parte fundamental de los combates de la resistencia.
Para ellos, para honrar su memoria, se creó el Museo Memorial del Exilio de La Jonquera y en el pueblo de La Vajol, en Gerona, un triste monumento de un padre y una hija, con una pierna amputada guarda el recuerdo de todas aquellas personas que un día lo dejaron todo y creyeron que su vida sería mucho mejor en el exilio.

LA MEMORIA HISTÓRICA

En el libro El orden de la memoria de Jacques Le Golff citado en Miedo a la memoria se dice:
“Apoderarse de la memoria y del olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas”.
Con esto no sólo nos advierte de que los vencedores de todas las guerras decretan qué parte de la memoria debe ser recordada si no cuál de ella ha de ser irremediablemente olvidada.

Cuando la democracia volvió a España, tras la muerte del dictador, se hizo presente la idea de olvidar todo lo que había ocurrido en, durante y tras la guerra civil. Se quiso desconocer que hubo vencedores y vencidos, depuradores y depurados, perseguidores y perseguidos, asesinos y asesinados.

Tras la muerte del general, los vencedores no querían someterse a lo que hubiese sido de “justicia”, es decir, ser juzgados por sus crímenes como ocurrió tras la II Guerra Mundial en los Juicios de Nuremberg, sino que se vanagloriaron de haber conseguido la vuelta del estado democrático, en el que ellos permanecerían durante bastante tiempo y en el que todavía quedan algunos viejos dinosaurios, como el propio Fraga Iribarne que fue ministro de Información y Turismo durante la dictadura. Se hizo una transición sin ruptura institucional con el franquismo, dejando impunes los crímenes realizados. En 1977, el rey de España firmó una Ley de Amnistía para los presos políticos, pero al mismo tiempo, se daba carta blanca a todos aquellos que habían actuado durante el franquismo. Esta ley no rehabilitaba ni moral ni jurídicamente a los perseguidos.

El gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho un tímido intento de hacer una Ley para La Memoria Histórica que ha contado con la oposición más radical del principal partido de la oposición, hijos, nietos y sucesores de los mismos franquistas que detentaron el poder durante la dictadura. Son estos, precisamente los que desean que la memoria histórica sobre la guerra civil y la dictadura no sea recordada, insistiendo en que la reconciliación ha de pasar obligatoriamente por el olvido.

En la propuesta de Ley sobre la Memoria Histórica que ERC presentó al congreso de los diputados, en su artículo primero, se hace la petición formal de:

Reconocer, por parte del Estado español, jurídicamente la condición de víctimas a todas las personas que sufrieron persecución y muerte y restituir moral y materialmente a las personas, instituciones publicas, organizaciones y entidades de todo tipo que fueron perseguidas y represaliadas…

Poner los medios necesarios para la divulgación de la memoria histórica republicana y antifascista y ofrecer conocimiento de la perversión del régimen dictatorial franquista a fin de transmitir a las generaciones actuales y futuras los horrores de la guerra, de la represión totalitaria y fortalecer los valores de la democracia, la libertad y la fraternidad humana…

CONCLUSIÓN

El régimen del General Francisco Franco fue una dictadura fascista que durante 40 años superó con creces a la represión nazi e italiana. Según publicó la revista Clio en julio de 2004,
“se calcula alrededor de 150.000 personas asesinadas por motivos políticos desde 1936 hasta 1975; Hitler cometió 12.000 asesinatos políticos (sin contar a las víctimas inocentes del holocausto judío) y se asegura que por cada asesinato político bajo el régimen Benito Mussolini, el de Franco llevó a cabo 10.000”.

La barbarie de los golpistas quedó muy difuminada entre otras cosas frente al drama que significó los seis millones de víctimas judías. España no ha contado con entidades mediáticas similares a las organizaciones judías. Así mismo EEUU, claro vencedor político y económico de la II Guerra Mundial apoyó claramente el régimen franquista defendiéndolo por haber contenido una revolución comunista que pudiera aumentar la presencia de la URSS en Europa.

La transición implantó una democracia amnésica, pero sin contar que todavía quedan algunas personas que recuerdan lo que pasó, que lo transmiten a sus familiares, que se han excavado fosas comunes para recuperar los cuerpos de los asesinados, que se hacen homenajes, que miles de personas utilizan un medio como internet para buscar a sus desaparecidos a través de asociaciones de voluntarios. Que se han creado asociaciones, como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, sin ninguna ayuda del Estado, que son ellos los que se dedican a abrir las fosas e identificar a los cadáveres, con voluntarios de todo el mundo: forenses, antropólogos y arqueólogos… con el máximo rigor científico y sin financiación oficial. La memoria existe, la memoria pervive, por mucho que intenten esconderla o relegarla. Ha sido la iniciativa popular, la de decenas de personas anónimas que se reúnen para devolver los nombres a los esqueletos que yacen bajo cunetas y cementerios, y es que una voz no se puede oír, pero la de cientos y miles de personas se convierte en un clamor con un poder ilimitado. Gritemos con ellos que queremos justicia, que queremos recuperar la dignidad de los inocentes y explicar a nuestros hijos una etapa oscura que comienza a resplandecer a la luz de una mañana libre.

Y me gustaría acabar con unos versos atribuidos a Bertolt Brecht que vienen al caso y que nos incitan a movilizarnos porque si nos quedamos quietos y callados en un rincón quizás nuestra lucha deje de ser nuestra.
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".



Rosario Bolívar Jiménez
Primer Curso Humanidades
Universidad Autónoma de Barcelona

jueves, julio 31, 2008

MANIFIESTO

www.lagavillaverde.org

MANIFIESTO CON MOTIVO DEL XX ANIVERSARIO DEL DÍA DEL GUERRILLERO ESPAÑOL HOMENAJE A LA GUERRILLA ANTIFRANQUISTA

Guerrilleros fueron los combatientes que, tras la derrota de la república, continuaron luchando a lo largo de más de diez años contra la dictadura fascista impuesta por los vencedores de una cruel guerra civil auspiciada por el fascismo internacional.

La brutal y despiadada represión de la dictadura mantenían en silencio al pueblo derrotado con la amenaza constante de las cárceles y las condenas a muerte. Pese a lo cual, nuevas formas de lucha se vinieron desarrollando hasta la llegada de la democracia con la muerte del dictador.

La tibieza de la democracia frustró las esperanzas de los que esperaban que, con ella, vendría el reconocimiento de toda una vida de entrega y sacrificio. No fue así. Tuvieron que ser los propios guerrilleros, los que sobrevivieron, quienes desarrollaron la iniciativa que mantendría viva la memoria y la historia de tanta lucha y tanta muerte.

Delegados de las tres asociaciones, Madrid, Cataluña y Valencia acordaron, en una última reunión celebrada en la ciudad de Cuenca, designar un día del año como el día del Guerrillero Español. El día acordado fue el primer día de octubre (acuerdo firmado y rubricado) que más tarde pasaría a ser el primer domingo de ese mismo mes.

La primera conmemoración tuvo lugar en 1989, en Santa Cruz de Moya, (pueblo donde, más tarde, se ubicaría el Monumento Nacional al Guerrillero Español), con la asistencia de más de trescientos antiguos guerrilleros y puntos de apoyo de las distintas asociaciones de España y de Francia.

La Diputación Provincial de Cuenca y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya, haciendo suyas iniciativa y proyectos de las Asociaciones de ex-Guerrilleros de Madrid, Cataluña y Valencia ofrecieron, libre de todo costo, el monumento que se alza hoy en un promontorio que domina el lugar y que se erigió "A la Memoria de todos los Guerrilleros Españoles Muertos por la Libertad al lado de Todos los Pueblos del Mundo". La inauguración del Monumento tuvo lugar el día 8 de junio de 1991 con la asistencia masiva de antiguos guerrilleros, puntos de apoyo, familiares y amigos.

La concentración anual frente al monumento, uno de los actos fundacionales del actual movimiento para la recuperación de la memoria, ha servido para mantener vivo el homenaje de todos los que participaron en la lucha contra la dictadura, así como, de los que cayeron defendiendo con su vida la recuperación de la democracia.

El anuncio de una Ley de la Memoria hizo avivar grandes esperanzas de reconocimiento entre los ya ancianos guerrilleros y puntos de apoyo que han llegado a nuestros días. Pero la promulgación de la Ley 52/2007, heló sus ilusiones. Sin excluir los logros que pueda haber aportado, esta ley sólo contiene una referencia simbólica a la guerrilla. Esta etapa de la lucha por la democracia debería quedar ampliamente reflejada y considerada en la Ley y rescatar del olvido consciente a los que fueron relegados desde la transición hasta nuestros días.

Al silencio que los condenó el franquismo mediante el miedo a su evocación, la democracia los penó doblemente al no considerar su lucha, como una continuidad de la guerra civil. Se abjuró de su memoria, cuando se trataba de recuperar la resistencia democrática durante la dictadura. Con esta Ley, que apenas reconoce esta resistencia heroica, se trunca la oportunidad de equipararnos a los países occidentales que han reconocido y premiado a sus guerrilleros por su contribución a lograr la libertad y la democracia.

Por esta razones, hacemos un llamamiento a las Organizaciones Políticas y Sindicales, a las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria, Profesionales, Culturales y Sociales y a todas las personas que lo deseen, a que suscriban el presente manifiesto y acudan, el próximo día 5 de octubre de 2008 a Santa Cruz de Moya, al Día del Guerrillero Español, al Homenaje a la Guerrilla Antifranquista como reconocimiento a los Guerrilleros y a sus justas reivindicaciones.

Es por ello que

REQUERIMOS:

Saldar la deuda histórica y social que para estos hombres y mujeres tenemos mediante:

1º - El reconocimiento por parte del Estado Español del papel de las agrupaciones de Guerrilleros y los puntos de Apoyo.

2º - El reconocimiento de los Guerrilleros, por parte del Estado Español, como última expresión del que fuera Ejército Republicano y la equiparación, a todos los efectos de sus miembros, a los combatientes activos de aquel ejército.

3º - La equiparación de las victimas de aquellas acciones como víctimas de la guerra civil y su derecho al reconocimiento y a la reparación.

Con la finalidad de que su desaparición previsible no se convierta en un olvido lamentable de aquella lucha heroica:

SOLICITAMOS:

1º - El reconocimiento por parte del Estado Español de Santa Cruz de Moya, por albergar el monumento a los guerrilleros y el paraje de Cerro Moreno, como Lugares de la Memoria.

2º - El reconocimiento del Campamento Escuela de los Montes Universales en el término municipal de Bezas, como Lugar de la Memoria, en reconocimiento a la defensa de la Cultura que llevaba implícita la lucha guerrillera.

3º - La creación de un Centro Documental de la Guerrilla, que tendría como sede la localidad de Santa Cruz de Moya, ya en actividad.

Santa Cruz de Moya, junio de 2008

Asociación de Exguerrilleros del País Valenciano (AGLA)
Amical de Catalunya dels Antics Guerrillers Espanyols a França (FFI)
La Gavilla Verde
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Envía tu adhesión:
Para las adhesiones de las diferentes entidades, os solicitamos el nombre de la misma y los datos del representante (nombre completo, dirección de correo y/o teléfono de contacto)

Para las adhesiones personales, además, nos debéis remitir vuestros nombres y apellidos, así como el número del documento de identidad y vuestra profesión o cargo que desempeñáis en vuestra organización al correo:
xxdiadelguerrillero@gmail.com

¿Para qué?

Quisiéramos enviar a los Presidentes del Gobierno, de Las Cortes y del Senado el manifiesto con vuestras adhesiones y poder así forzar a los estamentos a que se reconozca la lucha de los guerrilleros como una aportación más a la memoria democrática del pueblo español y que se traduzca en la modificación de la Ley .

Más información:

www.lagavillaverde.org

domingo, mayo 18, 2008

PEREZ REVERTE Y EL DOS DE MAYO


"Nosotros crecimos pensando que fue el pueblo guiado por el ejército el que salió a la calle y no fue así. El ejército estaba acuartelado y sin munición", aseguró el escritor.

Sobre la Iglesia también es recomendable detenerse: "Aquel día tuvo una actitud vergonzosa, infame. Desconfiaban del pueblo. Napoleón para ellos representaba en esa época el orden, luego se pasó al otro bando, aunque hay que decir que algunos curas salieron a la calle".

Fue una enorme bronca protagonizada por una gente que estaba harta de la chulería y el desprecio de los franceses. Aunque lo ha escrito sin ocultar la dualidad que siente. "No hay que olvidar que los franceses eran la modernidad, y los que salieron a la calle, unos tíos que defendían la monarquía y la religión. No sabían que nos traían a Fernando VII, el mayor hijo de puta de nuestra historia reciente, pero no puedo evitar sentir una enorme ternura por quienes murieron en las calles".

La gente de orden se quedó en casa. Fuera, acababan con los invasores los chulos de Lavapiés, la jarcia de los barrios, unas mujeres furiosas que los mataban a macetazos y que él ha recreado en un gran fresco de 430 personajes. "Lucharon de 3.000 a 4.000 personas, mujeres, niños, hombres cuajaos, gente dura, ruda, los que nada tenían que perder". Gentes a las que merece la pena entronizar en la gran intrahistoria de la literatura, como hizo Galdós en uno de sus Episodios Nacionales y ahora pretende repetir Pérez-Reverte. "Salieron a la calle cabreados. Todo fue espontáneo, una Intifada. No pensaban en la patria. Eso vino el 3 de mayo".